KAMASUTRA PARA PERIODISTAS (II): LA POSTURA DEL MUGRIENTO MATT WEATHERFORD

Portada de 'Kamasutra en la empresa'

La semana pasada publiqué un extracto de ‘El Boli Azul de Pedro J.‘, una de las posturas del libro ‘Kamasutra en la empresa’, que acabo de publicar junto a mi compañero Rafael Galán.

 

Hoy publicamos una segunda postura que también tiene que ver con el periodismo y la comunicación: LA POSTURA DEL MUGRIENTO MATT WEATHERFORD.

“Matt Weatherford, natural de Arvada (Colorado), se dedica desde 1998 a escribir sobre cine en su propia web (www.bigempire.com). Echadle un vistazo porque no tiene desperdicio. Os va a sorprender. Weatherford escribe astrincherado tras su otra identidad, The filthy critic (El crítico mugriento), que es como si fuera su nombre artístico. Un personaje peculiar este crítico mugriento, un auténtico destroyer que entró como un elefante en una cacharrería en el endiosado y glamouroso mundo del cine.

Valga como muestra la primera crítica que publicó y que se la dedicó a la película ‘Algo pasa con Mary’. La destrozó de arriba abajo y del comienzo al fin con un gran número de epítetos de lo más crudos y descalificadores. Había nacido un nuevo estilo, muy personal, que rápidamente alcanzó una gran y masiva acogida por todos los rincones de Internet. Sus críticas están plagadas de insultos, metáforas escatológicas y exabruptos que nada tiene que ver con las críticas más o menos edulcoradas y políticamente correctas (¡no es bueno que los críticos alternen tanto, entre copa y canapé, con directores, actores y representantes de la industria del cine!) a las que estamos acostumbrados en los medios de comunicación.

Rápidamente nuestro crítico mugriento consiguió el apoyo de un núcleo duro de fans y seguidores. Una tribu de cinéfilos radicales que, sobre todo en Estados Unidos, han convertido esta web en casi casi un objeto de culto. Weatherford es lo que se denomina un hater (textualmente, “el odiador”), palabra inglesa que define al que odia a todo y a todos sin distinción de raza, sexo o credo. En definitiva, un destroyer en toda regla.

Stephen King ha hecho una gran contribución a crear el mito y le ha convertido en una auténtica celebridad. El escritor le cita constantemente en su columna mensual en la revista Entertainment Weekly. Un extraño personaje este Weatherford, cuya eclosión se ha producido pese a mantenerse alejado de las multinacionales, los pases privados o las ruedas de prensa (“De momento no han intentado comprarme, pero, ¿quién sabe? Pueden empezar por enviarme una caja de cervezas”).

Para que os hagáis una idea del estilo del mugriento, he aquí una muestra de sus comentarios: “Desde que King habla de mí, aparte de crecerme el pelo púbico, hay un montón de gente que me escribe con toda clase de peticiones. Incluso me llamó un editor que dijo no conocerme de nada pero que al mismo tiempo consideraba imprescindible lanzar un libro con mis críticas”.

Su éxito se ha producido pese a que, por la estética de la web, parece como si quisiera auyentar a los usuarios. Se trata de una página rústica, que parece proceder de la prehistoria de Internet, llena de larguísimos párrafos empachados de mala leche. No tiene fotos, ni vídeos, ni nada que alegre la vista al visitante. Lo único es un modesto icono que representa una mano y que le sirve para mostrar el número de dedos equivalente al número de estrellas otorgadas a la película. Una estrella se merece, como no podía ser de otra manera, el dedo corazón.

Este singular crítico nos ha abierto los ojos y hemos llegado a una esclarecedora conclusión: muchas veces, para tener éxito en la profesión y en los negocios, no hay nada mejor que adoptar la postura de EL MUGRIENTO MATT WEATHERFORD. ¿Que cuál es su secreto? Pues es muy sencillo: alejarse de los circuitos comerciales dominantes y plantear una propuesta alternativa. O, dicho de otro modo, cultivar una imagen de radical e insobornable independencia.

Si te fijas, en muchos mercados conviven dos tipos de empresas: las que siguen los gustos de la inmensa mayoría y las que se especializan en una oferta de alternativa a esa mayoría. Esto es precisamente lo que ha hecho Matt Weatherford. Dado que las grandes empresas suelen diseñar productos y servicios dirigidos al público mayoritario, y no es plan que te partas la cara con estos gigantones, pensamos que no es mala idea buscar algo más especializado y, a ser posible, vayas en el sentido contrario al del mercado. Buscar un segmento de público descontento y que se niegue a seguir las normas de consumo de la mayoría. Y esto también vende. Y mucho además.

Paradójicamente lo alternativo y las propuestas que van en contra de la corriente pueden llegar a ser comercialmente muy rentables. Suelen convertirse en modas muy extendidas. En ciertos sectores, proliferan con gran intensidad este tipo de profesionales y de empresas. Abundan los ejemplos en la industria cultural, musical, literaria, el mundo de la moda, la fotografía, el arte, etc. Y no lo olvides: si sigues esta línea, posiblemente tu precio será muy superior al de la caja de cervezas que pedía el mugriento”.

Más información: http://laempresasegunelkamasutra.wordpress.com

 

KAMASUTRA PARA PERIODISTAS (I): EL BOLI AZUL DE PEDRO J.

Portada de 'Kamasutra en la empresa'

Acabo de publicar, junto a mi compañero Rafael Galán, el libro ‘Kamasutra en la empresa. 69 posturas que te darán placer en el trabajo’. Se trata de una guía para sobrevivir en la jungla laboral que nos enseña a sobrevivir a los compañeros trepas, jefes tocapelotas, a las broncas, a los malor rollos, etc. Las  situaciones descritas seguro que les serán muy familiares a muchos periodistas. Y todo contado en clave de humor inteligente (eso, al menos, es lo que hemos pretendido).

En este blog voy a reproducir tres extractos de capítulos que, de alguna u otra manera, hacen referencia al mundo del periodismo. Hoy publicamos ‘La postura del boli azul de Pedro J.’

“Víctor Olmos es un veterano periodista que hace unos años publicó un libro titulado ‘Un día en la vida de El Mundo’. Del diario El Mundo, se entiende. Su director, como sabes, es el superfamoso Pedro J. Ramírez, idolatrado por unos y odiado por otros. El libro es un recorrido a lo largo de todo un día por las entrañas del periódico. Una detallada y amena explicación de cómo funciona un diario por dentro, sus problemas, sus secciones, y los mil y un trucos para sacar adelante un producto tan complejo y apasionante como éste.

Pedro Jota es uno de esos personajes que parece tener el don de la ubicuidad. Si pones la radio, allí está, en la tertulia de turno, opinando esto y lo otro sobre la actualidad política del momento. Si enchufas la tele, allí lo encuentras polemizando con los opinantes de la otra acera. Dando una conferencia en la Universidad, firmando un libro, en Internet… ¡Si es que parece un Dios este hombre! ¡O un Gran Satán! (depende de quien sobre él opine).

Y esa omnipresencia también la ejerce, como no podría ser de otra manera, en el diario que regenta. Desde el gran titular de portada hasta cualquier detalle noticioso de segundo orden, por nimio que parezca, allí puede olerse la presencia de Pedro Jota. Pedro Jota interviene absolutamente en todo. En la redacción de El Mundo se dice que le gusta tirar los córners… y lanzarse a rematarlos.

Un día el director pide a la periodista Lucía Méndez que escriba el editorial principal del diario. Méndez presenta el texto a Pedro Jota a eso de las 8:30 de la noche. Este se sienta a su mesa y lo lee cuidadosamente, con un sempiterno bolígrafo azul en ristre. Y una media hora después, cuando se lo devuelve, está lleno de correcciones azules. ¡Nada menos que trece en un texto de menos de quinientas palabras! Méndez hace las correspondientes correcciones y ahí tenemos el nuevo texto que vuelve a la mesa de Pedro Jota. Y otra vez Pedro Jota metiendo pluma con nuevas correcciones.

Jefes como Pedro Jota, si no muchos, sí que hay algunos en empresas de todo tipo. Depende de cómo tengamos el día, podemos sentirlo como una bendición (¡hay que ver lo afortunados que somos por todo lo que aprendemos con este hombre!) o como una inmensa putada (¡vaya jefe tocapelotas que nos ha tocado! ¡a ver si se toma unas buenas vacaciones y nos deja hacer nuestro trabajo en paz!). En cualquiera de los casos, es lo que hay. Tenemos que convivir con él y lo único que podemos hacer es aprender a sobrellevarlo con pequeños trucos… como los que precisamente aplican, a manera de pequeño exorcismo, en el diario El Mundo.

Leemos en el libro mencionado: “Hay en la redacción de El Mundo quien cree que es conveniente introducir en los textos que se le presentan para su aprobación algún error o incorrección para que Pedro Jota pueda utilizar su bolígrafo azúl”. “Si no corrige, no se queda tranquilo”, apostilla John Muller (uno de los históricos del periódico).

¡Sencillamente genial! ¡Torear a nuestro jefe siempre causa un placer especial! El jefe omnipresente suele ser un personaje superexigente, que parece que sólo vive para el trabajo y que, de manera obsesivo-compulsiva, quiere conocer hasta el último detalle, por pequeño que sea, de todo cuanto se cuece en la empresa. Más de una vez, sin aviso previo, sentirás su aliento sobre tu cogote mirando por encima de tu hombro lo que escribes en el ordenador, con lo que el sobresalto que te llevas puede ser de infarto. Es el Gran Hermano que todo lo ve, que fiscaliza hasta tus últimos movimientos y que nos hace comprender lo que sentía el personaje interpretado por Jim Carrey en ‘El show de Truman’. O los sufrimientos de Frodo, el prota de ‘El Señor de los Anillos’, al sentirse vigilado en la distancia por el ojo del malvado Saruman.

Y te aseguramos que sí, que estos personajes existen y que, si no sabes lidiarlos, pueden hacer que tu vida laboral se convierta en un infierno. Menos mal que nos tienes a nosotros. Suerte que te has gastado un dinerito (¡muy bien gastado, por cierto! ¡recomiéndanos!) en este revelador libro que tienes ahora entre tus manos. Muchas gracias por los derechos de autor que nos corresponden. Nuestras familias te lo agradecen.

Pero a lo que íbamos. ¡Los chicos de El Mundo nos han dado el antídoto mágico contra los jefes omipresentes! Con este remedio, se acabó el sufrimiento y nuestra vida laboral será mucho más fácil y placentera. Si trabajas para un tocapelotas para quien el trabajo nunca está perfecto al cien por cien, te recomendamos la POSTURA DEL BOLI AZUL DE PEDRO JOTA.

Eres consciente de que tu trabajo está impecable, que para eso sabes muy bien lo que te traes entre manos y le has dedicado al mismo muchas horas. Pero imagínate que ahí, delante de ti, tienes a tu jefe amenzándote… ¡CON SU BOLÍGRAFO AZUL! Ese tío, que apenas conoce de qué va en realidad tu proyecto y apenas ha dedicado tiempo a pensar en él, se cree con todo el derecho del mundo a opinar y va a querer meter sus zarpas y dejar su impronta con el falaz argumento de que se puede mejorar, que para eso él es el jefe y también tiene que justificar su sueldo.

Pues bien, antes de que quiera meter mano a un aspecto sustancial de tu trabajo, de que literalmente lo destroce por puro capricho, tienes que ser mucho más inteligente que él. Introduce a conciencia algún pequeño error, pero QUE SEA MUY VISIBLE (¡pónselo fácil!). Tu jefe lo detectará de inmediato (de eso se trata), sacará su boli azul, introducirá su pequeña aportación y se quedará contento. ¡Misión cumplida! El tocapelotas ya está satisfecho y tu trabajo no ha sufrido ningún daño importante. Así de fácil.

Ahora ya sabes cómo actuar con estos personajes. Muy sencillo. ¡Es como echarle un hueso a tu perro para se entretenga y no te moleste mientras tú te ocupas de lo que es realmente importante! Eso sí, si tu jefe no responde a este perfil, pero conoces a alguien que sí padece situaciones como estos, sé un tío (o una tía) enrollao (o enrollá) y ve corriendo a contarle la POSTURA DEL BOLI DE PEDRO JOTA. Seguro que te lo agradecerá”.

Más información: http://laempresasegunelkamasutra.wordpress.com