EL VÍDEO DE SARAH FERGUSON, LA ÚLTIMA DENUNCIA CON LA TÉCNICA DEL PERIODISTA INFILTRADO

La técnica del periodista infiltrado, que ya hemos desarrollado en varias ocasiones en este blog, sigue dando mucho juego dentro de la especialidad del periodismo de denuncia e investigación. El última caso sonado es el escándalo en que se ha visto implicada Sarah Ferguson al ser grabada con cámara oculta por Mazher Mahmood, periodista del británico News of the World (pincha aquí para ver el vídeo).

En la grabación puede verse a Ferguson vendiendo los futuros favores de su ex marido, el príncipe Andrés, a cambio de una gran cantidad de dinero (unos (574.000 euros). El periodista británico se hizo pasar por un próspero empresario para tenderle la trampa. El apaño consistía en que, a cambio de esta fuerte suma, la duquesa de York le pondría en contacto con su ex marido, quien ejerce de representante especial del Reino Unido en el área de comercio e inversiones.

Asegurar las informaciones clave. Según el vídeo difundido en la web de News of the World, Ferguson le dice al falso empresario que “500.000 libras cuando pueda… abren muchas puertas”, a lo que el periodista camuflado le pregunta para asegurar bien la información: “¿El príncipe Andrés?”. Ella le responde que sí antes de sellar el acuerdo con un apretón de manos.

Sucesivos encuentros. La estrategia estuvo perfectamente bien tramada por parte del periodista. Este, disfrazado, tuvo un primer encuentro en un apartamento londinense, que siguió a una primera cita en Nueva York donde la duquesa intentó, sin éxito, que el supuesto empresario firmara un acuerdo de confidencialidad.

La ingenuidad de Sarah. Pese a no firmado el citado acuerdo, Sarah siguió adelante con la operación, cuyos pormenores fueron grabados por las cámara y en la que la ve solicitándole el ingreso del importe en su cuenta bancaria.

El camuflaje. El periodista de News of the World ya tiene experiencia en este tipo de investigaciones. En otra ocasión se camufló bajo el disfraz de un jeque árabe con el fin de grabar a la esposa del príncipe Eduardo utilizando sus conexiones reales para beneficiar a su empresa de relaciones públicas.

INFORMACIÓN RELACIONADA

La técnica del ‘periodista de incógnito’

Anuncios

EL DÍA EN QUE AL PERIODISTA FRANCHO BARÓN ESTUVIERON A PUNTO DE DARLE CUATRO TIROS

Asesinato en la favela Morro dos Macacos
Asesinato en la favela Morro dos Macacos

Hace un par de semanas Francho Barón, periodista de El País, penetró en la favela Morro dos Macacos, de Río de Janeiro, para realizar un reportaje sobre uno de los enclaves de mayor pobreza y más peligroso del país. Ya se lo advirtió la policía: “Si entra usted es bajo su responsabilidad”.

Y allí que se fue el compañero Barón a hacer entrevistas aquí a allá hasta que fue abordado por una banda que incluso llegó a amenazarle de muerte. La crónica de lo sucedido fue relatada en primera persona en las páginas del periódico. Así fue cómo lo contó en un reportaje titulado: “Periodista, deja de temblar, si quisiéramos ya estarías muerto”.

“No pasa mucho tiempo hasta que se aproxima un individuo de entre 40 y 50 años con el torso desnudo y la cabeza rapada. Reparo en su colgante: el diente de algún animal de gran tamaño. Tras saludarnos, aparecen detrás de él varios chavales armados con pistolas automáticas y fusiles de asalto. Mi primera reacción es la de agachar la cabeza, llevarme las manos a la nuca e hincarme de rodillas ante ellos. Irracionalmente les doy la espalda porque no soporto la imagen de las pistolas encañonándome. El miedo me invade. Tengo frente a mí al dueño del local sentado en una silla, en estado de pánico.

El hombre del colgante, el líder, me levanta del suelo. Todos hablan y gritan al mismo tiempo. Tengo una pistola de gran calibre contra la sien. Reconozco dos subfusiles UZI. Todos son muy jóvenes. Dos chavales me registran. El jefe se dirige a mí:

-Ahora nos vas a decir quién eres y qué andas haciendo aquí.

-Soy periodista y he venido a hablar con algunos vecinos de lo que ha pasado durante el fin de semana. El portugués se me anuda en la garganta por el miedo.

-Como estés mintiendo te matamos aquí mismo.

De la cartera extraen mi acreditación como periodista y mi DNI español. El rapado estudia la documentación mientras algunos de los narcos abogan a gritos por ejecutarme en el momento. “Sacadlo de ahí y llevadlo al centro de la plaza”, resuelve el jefe. Mientras me empujan, uno de los chavales me dice al oído: “Si eres uno de esos periodistas que mandan reportajes sobre nosotros… vete preparando”. Un sudor frío me recorre la espalda.

Entonces el líder habla: “Periodista, deja de temblar, porque si te quisiéramos muerto ya lo estarías”. Son las primeras palabras mínimamente tranquilizadoras. Revisan mi libreta de anotaciones y mi teléfono móvil, y me sacan del bolsillo de la camisa una pequeña grabadora digital. Uno de los chavales intenta convencer al resto de que la grabadora es una cámara oculta.

En medio del griterío y con una UZI apuntándome al estómago, imploro misericordia y les intento explicar que en la grabadora no hay ningún material que pueda comprometerlos. Consigo manipular el aparato hasta que suena la última entrevista grabada esa mañana con un conocido experto brasileño en pobreza. El líder concluye que debo ser liberado. Me devuelve la cartera y mi material de trabajo. Sin embargo, me asalta el presentimiento de que no todo ha terminado.

La intuición no me falla. Aparece un individuo que aparenta ser otro cabecilla del narcotráfico local, éste mucho más joven y algo gordo, también mucho más agresivo. Da la orden de que se me retenga y se aproxima. Encarándome, me pisa el pie derecho y me rompe la camisa. Otros dos me propinan un par de golpes en la cabeza y me zarandean, el recién llegado busca como un poseso alguna cámara. No encuentra nada, pero me quita el teléfono y la grabadora y me dice: “Corre calle abajo y no mires para atrás si no quieres que te matemos”.

¿A alguien le quedan dudas de que el periodismo puede llegar a ser una profesión muy peligrosa?

EL EFECTO LARSSON: ¿ESTÁ LA NOVELA NEGRA MÁS CERCANA A LA REALIDAD QUE EL PERIODISMO?

stieg_larsson[1]¿Por qué parece que el periodismo de investigación ha arrojado la toalla? ¿No da la sensación de que la novela negra (e incluso los libros de ensayo) ha tomado el relevo del papel de denuncia que durante décadas ha desarrollado el periodismo? Esta es una intersante reflexión realizada por Javier Valenzuela en el artículo ‘La aldea global es una novela negra’ publicado por El País.

Valenzuela se refiere a la última edición de la Semana Negra de Gijón, una de cuyas mesas redondas estuvo dedicada específicamente a las relaciones entre thriller y política. “La conclusión fue que la novela negra está abordando con insolente realismo lo que el periodismo oculta o maquilla: la ferocidad de las luchas por el poder, la omnipotencia del dinero, el doble rasero, la manipulación del público… Constreñida por la obligación de publicar informaciones contrastadas y por lo políticamente correcto, la prensa de calidad no puede contar de la misa la mitad; la sensacionalista, por su parte, sólo se ceba en los débiles y los rojos”.

“Antes de dedicarse al thriller, Val McDermid fue periodista, como lo fue el fallecido Larsson y como lo son tantos de los cultivadores actuales del género. En sus biografías suele haber elementos comunes: una temprana vocación literaria, una posición política progresista y mucha amargura por no haber podido contar en la prensa todo lo que sabían sobre tal o cual cosa, sobre todo cuando había individuos, empresas o gobiernos poderosos de por medio. Tal es el caso del galés Matt Beynon Rees, creador del primer detective palestino de la historia, el profesor Omar Yusef. Entrevistado en mayo por Le Point, Rees decía: “La ficción es más cercana a la realidad que el periodismo”.

Sirva este aperitivo para lanzar esta inquietante reflexión. Si quieres leer el artículo completo, pincha aquí.

Más sobre el tema:

. La decadencia del periodismo de investigación y denuncia. Pincha aquí.

‘AYÚDAME A INVESTIGAR’, INTERESANTE INICIATIVA DE PERIODISMO CIUDADANO

Paul Bradshaw es es el fundador del proyuecto ‘Help me investigate…’ (Ayúdame a investigar), nacido en Inglaterra y que pretende recuperar los asuntos locales y de investigación que la prensa tradicional ha dejado de lado. Se trata de plantear, a través de la web, una serie de investigaciones de modo que los ciudadanos con información puedan aportarla.

En una entrevista con el diario ABC, Bradshaw señala que “los periodistas cada vez tienen menos tiempo para investigar. Redactores y editores dicen no poder hacer el tipo de trabajo en profundidad y a largo plazo que representa el periodismo de investigación. Un periodismo que, realmente, nunca ha estado muy extendido en las organizaciones informativas. Sólo a una minoría de los periodistas, que cada vez son menos, se les pone a investigar, porque [la investigación] no es una fuente segura de información impresa o emitida. El otro motivo es que hay más asuntos e historias que los dicta la agenda informativa”.

El promotor del proyecto explica el funcionamiento de esta iniciativa: “La idea es dividir la información en pequeñas partes, que nosotros llamamos retos, para conseguir algo parecido a lo que se conoce como sistema de juego. No lo llamaría periodismo ciudadano, porque no consiste en escribir una historia. Es más un microvoluntariado en el que mucha gente aporta diferentes niveles de experiencia en encontrar cierto tipo de información. Por ejemplo, un profesor de Derecho que tenga acceso a una base de datos legislativa cuyo acceso vale decenas de miles de libras al año, y a la que el periodista no tenga acceso. Otra tarea es rellenar las solicitudes de la ley de derecho a la información [para solicitar que el Gobierno haga pública una información] y analizar los datos necesarios como un profesional, una formación que el periodista no suele tener. O conocer la metodología científica, que tampoco suelen conocer los periodistas. Este tipo de conocimientos individuales, todas estas pequeñas tareas con esta gente implicada, puestas de forma conjunta hacen que escribir un artículo tenga una dimensión social y no sólo sea una historia de 6.000 palabras que tienes que entregar antes del miércoles. La gente se implica y se compromete con la historia por su dimensión social y recibe el reconocimiento de la comunidad por su trabajo”.

Para leer esta interesante entrevista pincha aquí.

LA DECADENCIA DEL PERIODISMO DE INVESTIGACIÓN Y DENUNCIA

(Extracto del libro ‘Marketing de periódicos y revistas’)

El periodismo de investigación y de denuncia es un posicionamiento que ha otorgado a algunos medios de comunicación un gran prestigio social. Para que un trabajo periodístico pueda considerarse verdaderamente periodismo de investigación se han de cumplir estos tres requisitos:

1. Que la investigación sea el resultado del trabajo del periodista; no la información elaborada por otros profesionales (por ejemplo, la policía o las oficinas de prensa).

2. Que el objetivo de la investigación sea razonablemente importante para un gran sector de la población.

3. Que los investigados intenten esconder esos datos al público. No es suficiente la recogida de filtraciones interesadas. Cuando hay ocultación es que la conciencia no está muy tranquila.

Actualmente son muy pocos los diarios y revistas españoles que practican este tipo de periodismo. En la época dorada de las revistas de información general, Cambio 16 y Tiempo contaron con sólidos equipos de investigación que publicaban contrastadas revelaciones sobre grandes temas de interés general: tramas golpistas, sectas, poderes religiosos, escándalos políticos, trapos sucios empresariales… Importantes diarios como El País, Diario 16 o La Vanguardia también entraron en esta dinámica. En los primeros años 90, destacó especialmente el diario El Mundo, destapando sonoros casos de corrupción: los Gal, Filesa, etcétera.

Hoy, en cambio, éste es un posicionamiento que cotiza a la baja. Puede decirse que únicamente la revista Interviú continúa con esta forma de hacer periodismo. ¿Las razones de esta decadencia? Por un lado, se trata de un método de trabajo caro: una investigación en regla requiere mucho tiempo para un resultado que, casi siempre, es incierto. En segundo lugar, hay quien afirma que la excesiva dependencia de los grupos de comunicación con determinadas opciones políticas o intereses empresariales hace que realicen investigaciones interesadas, cuyo único fin es beneficiar a una parte y perjudicar a la contraria.

Algunos expertos insisten en diferenciar el verdadero periodismo de investigación de otra cosa bien distinta que sería el periodismo de filtración. Según el profesor de la Universidad del País Vasco, José María Caminos, procede tener bien clara esta diferenciación ya que en los últimos años se han presentado denuncias periodísticas bajo la etiqueta de periodismo de investigación que en realidad no lo eran. “Se trataba más bien de informaciones que, con posterioridad, se ha comprobado que provenían de filtraciones puestas en circulación por una fuente que ponía a disposición del medio un dossier interesado”.

También se trata de un periodismo que entraña graves riesgos. En noviembre de 2003, fue tiroteada la fachada de la revista de investigación más osada de Holanda, Quote. Su director, Jort Kelder, estuvo a punto de ser herido. Quote se ha distinguido por bucear en los orígenes de quienes encabezan las mayores fortunas de Holanda y la manera en que han amasado sus imperios.