LAS ENTREVISTAS IMPERTINENTES DE KARMENTXU MARÍN

Aunque pueda parecer lo contrario, las entrevistas que más difíciles resultan son esas que podríamos denominar como ‘entrevistas impertinentes’. Al menos, hacerlas bien. Porque esto es como todo: aquí hay maestros (unos pocos) e imitadores. Y dentro del universo de maestros, brilla con luz propia Karmentxu Marín y sus entrevistas en la contra de El País.

Se trata de entrevistas a personajes de todo tipo: políticos, artistas, escritores… Se les formula preguntas chisposas, con doble intención y con un puntito de impertinencia. Pero, eso sí, sólo un puntito de impertinencia, además pactada, no vaya a ser que el personaje se lo tome a mal y nos deje sin entrevista.

Se trata de poner a prueba el ingenio del entrevistado. Este debe responder conforme a un libro de estilo previamente delimitado y pactado: respuestas directas, lo más ingeniosas y cortas. Por favor, sobre todo cortas. Una de los secretos de este género es que tenga RITMO, y esto es incompatibles con respuestas kilométricas.

Publicamos aquí como ejemplo una entrevista con la actriz Carmen Machi, protagonista de la serie de televisión Aida. Cuando hablamos de preguntas incisivas y con chispa, nos referimos a algunas como éstas:

– ¿No fue a recoger el Premio de la Academia de Televisión porque es una borde?

– ¿Es mejor fregar escaleras o dedicarse a la política?

– Creo que mata por unos huevos fritos con morcilla.

Con preguntas como estas, es inevitable que salga a la luz la dimensión más humana de los entrevistados. Ahora bien, para que la entrevista funcione, hay que contar con que el personaje dé la talla y haga declaraciones realmente ingeniosas, chisposas, con sentido del humor.

Y esto no siempre se consigue. La ventaja de la prensa: que la periodista puede alargar la entrevista, o retorcer el sentido de las repuestas, hasta que considere cumplido el objetivo.

Mucho más difícil es en la radio o televisión. Aquí esmuy difícil camuflar la calidad de las respuestas cuando en entrevistado no tiene un buen día o sencillamente es que no da más de sí. Karmentxu Marín intentó trasplantar este mismo modelo de entrevista a la radio (‘A vivir que son dos días’, Cadena SER). Mientras sus entrevistas de El País son de sobresaliente, las de la radio no llegan (siendo geneosos) al aprobado raspadillo. Al menos, para mi gusto. Aunque todo es opinable.

============================================

PRÓXIMO VIERNES: REVISTA GLAMOUR, LA MÁS PEQUEÑA DEL KIOSCO

===========================================

Anuncios

ALMUERZO CON… UN MODELO DE ENTREVISTA DISTENDIDA

A lo largo del pasado verano, El País publicó en su contraportada una serie basada en un modelo de entrevistas distendidas y amables con el título genérico de ‘Almuerzo con…’, ‘Desayuno con…’ o ‘Cena con…’, según fuera el caso.

Lo más llamativo de este modelo de entrevista es que, teóricamente, la misma se producía mientras entrevistador y entrevistado compartían mesa y mantel. Se publicaba, junto a la foto del personaje, una fichita con el nombre del restaurante, los platos que se habían degustado y el precio total del mismo.

En el texto casi siempre se hacía alguna referencia a la situación o se justificaba por qué se había elegido dicho restaurante: “En La Piazza, restaurante familiar en el corazón de Los Angeles, es fácil ver a Luis Miguel. A Antonio Baderas le pilla cerca de casa y Penélope Cruz también pasa por ahí. Drew Barrimore o Nicolas Cage son habituales. Pero el actor cubano Nestor Carbonell (el entrevistado) no es ninguno de ellos”.

Es un enfoque que nos lleva a pensar otros lugares o situaciones en los que hacer la entrevista: tomando cañas, en una discoteca, haciendo deporte, jugando a las cartas, paseando por una oficina… No está mal la fórmula.


CÓMO IMPRESIONAR AL LECTOR CON UNA FOTO PROVOCADORA

A estas alturas no vamos a descubrir la importancia de la imagen y la fotografía en periodismo. En prensa, hay muchos tipos de fotografías: las informativas, las conceptuales, las ‘robadas’, las de ambiente… Pero posiblemente las más difíciles de ejecutar sean las fotos cuya intención principal sea la de PROVOCAR. Llamar la atención del lector, soprenderle o sacarle de la monotonía que a veces podemos sentir cuando vamos a la altura de la página 110 de nuestra revista favorita.

El pasado 19 de julio EL PAÍS publicó una entrevista con FRÉDÉRIC BEIGBEDER, uno de los grandes novelistas franceses del momento. Iba firmada por Jesús Rodríguez y se titulaba ‘El chico malo de Saint-Germain’. Una entrevista muy interesante en la que se nos descubre las polémicas opiniones y la controvertida personalidad del nuevo enfant terrible de las letras francesas. De aspecto desaliñado, ha escrito bajo de los efectos de las drogas, adicto al lujo, crítico con un capitalismo en el que vive a todo trapo, asesora al partido comunista… Todo un personaje que, para estar a su altura, exigía una foto provocadora como la que fue publicada (tumbado desnudo en su bañera y sólo cubierto por un voluminoso volumen del ‘Who’s who in France’). Una buena foto que aumenta considerablemente el valor del reportaje.

Lógicamente, para realizar este tipo de foto hay que contar siempre con la colaboración activa de nuestro personaje. Y esto es lo más difícil. Hay algunos (los más mediáticos, los que van de conflictivos, de provocadores, de guays…) que se dejan con cierta facilidad realizar este tipo de montajes, mientras que otros es casi una temeridad ni siquiera plantearlo. Pero, si lo conseguimos, tenemos el éxito y la felicitación de nuestro redactor jefe asegurados.

El gran problema es conseguir que el montaje sea realmente provocador… y realmente original. A veces pensamos que hemos convencido al personaje para que se preste a una foto original, cuando otros ya han realizado algo similar anteriormente. Es lo que también le ocurre a esta foto de Beigbeder. Pocas semanas antes, ¡mechachis!, el dominicical de este mismo periódico publicó una foto del director de cine José Corbacho… tumbado desnudo en una bañera cubriéndole sus partes varios balones de fútbol. En fin, cosas que pasan.

Pero, no nos engañemos, tampoco la foto de Corbacho era original. Bien conocida es la foto de Camilo José Cela saliendo semidesnudo de la ducha antes del discurso de ingreso en la Real Academia. Pero de eso hace ya muchos años.

………………………..

PROXIMO VIERNES: MODA .Y TENDENCIAS: CONVERTIR A UN FAMOSO EN TU ‘PERSONAL SHOPPER’ PARTICULAR

…………………….

SI ALEX DE LA IGLESIA FUERA ALCALDE DE BILBAO

En un blog anterior nos referíamos al reportaje ‘Un mundo sin humanos’, publicado por EPS, como la técnica del ‘¿Qué pasaría si…’. Se trataba de un ejercicio de especulación sobre una posibilidad verosímil, aceptada por gran parte de la comunidad científica.

 

Siguiendo con esta técnica, encuentro el artículo ‘Emperador del Cosmos’, firmado por el director de cine Alex de la Iglesia y publicado en el diario El País. En realidad se trataría de una modalidad del ‘Qué pasaría si…’, pero dentro de la variable de ESPECULIDAD INVEROSÍMIL.

 

La OPORTUNIDAD de este artículo está en que, cuando se publicó, estábamos en plenas elecciones municipales, y dentro de una serie titulada de forma genérica ‘Si yo fuera alcalde de….’. En la misma, distintos personajes populares escribían sobre qué harían si fueran alcalde de Barcelona, Sevilla, A Coruña…

 

Se trata, en realidad, de un MERO DIVERTIMENTO, escrito en tono de humor. El propio Alex de la Iglesia le da al artículo su JUSTO VALOR (“Me piden que especule con la posibilidad de que algún día (…) yo fuera alcalde de Bilbao. Reflexión frívola, absurda e inútil…”) Y plantea situaciones absurdas, como la de “erigir una estatua de 25 metros de un pincho moruno” y otras tantas reflexiones delirantes de este mismo estilo.

 

Un planteamiento ingenioso el de esta sección, con el que se rompe el bloque monótono y rutinario de páginas y páginas de información electoral…

 

PRÓXIMO MARTES: ¿Puede el error de un periodista cambiar la Historia?

 

EJERCICIO DE ESTILO: CÓMO RETRATAR, EN CINCO PÁRRAFOS, LA CATADURA MORAL DE UN PODEROSO

Magnífico el reportaje que publicó Luis R. Aizpeolea el domingo 22 de junio en EL PAÍS sobre el lehendakari Juan José Ibarretxe. Me gustó, sobre todo, el arranque del reportaje.

Un ejemplo de buen periodismo. Es impactante y al mismo tiempo sencillo. En sólo cinco párrafos (con información de fuentes de lo más fiable) describe los detalles de dos escenas, una detrás de otra, que hablan por sí solo de la catadura moral y psicológica del personaje: un individuo que le habla de un país idílico a dos víctima a las que ETA ha intentado matar pocas horas antes.

“Hay un hombre en la cama de la habitación de un hos­pital. Es un viejo luchador por la libertades al que una terrorista de ETA le acaba de disparar un tiro en plena cara, en la puerta de su casa, al anochecer, en uno de los montes que se asoman a la ciudad de San Sebastián. Esta­dísticamente, este hombre tenía que estar muerto. pero la bala le entró por la mejilla izquierda y se le quedó alojada en la boca, aprisionada entre unos implantes de titanio. El hombre está rodeada por su esposa y sus tres hijos cuando en la habitación entra Juan José Ibarretxe, el presidente del Gobierno vasco. Pregunta por el herido y luego charlan. Uno de los hijos, Andrés, que vive fuera de Euskadi., le traslada al político nacio­nalista su disgusto por el ambiente opresivo que se respira en su tierra.

— Lehendakari, yo no puedo soportar que, cuando invito a amigos míos a visitar el país (Lequeitio, Elorrio. Bergara, Hernani), encontremos siempre una presencia agresiva, con pintadas en favor de ETA y con amenazas a los que no piensan como ellos.

— Mira, Andrés, no te lleves esa imagen de nosotros, que aquí, en el País Vasco, se vive muy bien.

La frase de Ibarretxe es escuchada desde la cama por José Ramón Recalde, encarcela­do y torturado por el régimen de Franco, durante siete años consejero socialista en el Gobierno del lehendakari Ardanza y dueño de una librería (Lagun) atacada una y otra vez por ETA y su entorno, hasta el punto de que todavía hoy abre y cierra sus puertas bajo la atenta mirada de los guardaespaldas.

La escena tiene lugar en septiembre del año 2000, y cualquiera puede pensar que un desliz así —hablar de un país idílico en pre­sencia de un hombre al que acaban de inten­tar asesinar— sólo puede ser fruto de una tarde aciaga, de un momento de nervio­sismo…

Un año y medio después, en septiembre de 2002, vuelve a haber un hombre tendido en la cama de un hospital. Ha circulado en su coche durante unos kilómetros hasta que una bomba lapa —cargada con medio kilo de dinamita— ha estallado hiriéndole de gra­vedad. Tras cinco horas en el quirófano, los médicos han tenido que amputarle una pier­na. Unos días después, alguien toca a la puerta de la habitación. Es el lehendakari que viene a visitarle. Le pregunta cómo se encuentra, le da ánimos —todo el mundo resalta que Ibarretxe es un tipo afable que gana en las distancias cortas—, pero no pa­san muchos minutos antes de que el jefe del Gobierno vasco le hable con orgullo al heri­do —también socialista, como Recalde; tam­bién sin escolta, como a ETA le gusta esco­ger a sus víctimas— de la buena situación de la economía vasca.

— No sabes cómo está creciendo el pro­ducto interior bruto…”

Al final del reportaje, al lector le queda la duda de si este hombre es un cínico insensible o que directamente se le ha ido la perola…