Blog de Periodismo Creativo

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KAMASUTRA PARA PERIODISTAS (I): EL BOLI AZUL DE PEDRO J.

Posted by Fernando Montero en noviembre 26, 2009

Portada de 'Kamasutra en la empresa'

Acabo de publicar, junto a mi compañero Rafael Galán, el libro ‘Kamasutra en la empresa. 69 posturas que te darán placer en el trabajo’. Se trata de una guía para sobrevivir en la jungla laboral que nos enseña a sobrevivir a los compañeros trepas, jefes tocapelotas, a las broncas, a los malor rollos, etc. Las  situaciones descritas seguro que les serán muy familiares a muchos periodistas. Y todo contado en clave de humor inteligente (eso, al menos, es lo que hemos pretendido).

En este blog voy a reproducir tres extractos de capítulos que, de alguna u otra manera, hacen referencia al mundo del periodismo. Hoy publicamos ‘La postura del boli azul de Pedro J.’

“Víctor Olmos es un veterano periodista que hace unos años publicó un libro titulado ‘Un día en la vida de El Mundo’. Del diario El Mundo, se entiende. Su director, como sabes, es el superfamoso Pedro J. Ramírez, idolatrado por unos y odiado por otros. El libro es un recorrido a lo largo de todo un día por las entrañas del periódico. Una detallada y amena explicación de cómo funciona un diario por dentro, sus problemas, sus secciones, y los mil y un trucos para sacar adelante un producto tan complejo y apasionante como éste.

Pedro Jota es uno de esos personajes que parece tener el don de la ubicuidad. Si pones la radio, allí está, en la tertulia de turno, opinando esto y lo otro sobre la actualidad política del momento. Si enchufas la tele, allí lo encuentras polemizando con los opinantes de la otra acera. Dando una conferencia en la Universidad, firmando un libro, en Internet… ¡Si es que parece un Dios este hombre! ¡O un Gran Satán! (depende de quien sobre él opine).

Y esa omnipresencia también la ejerce, como no podría ser de otra manera, en el diario que regenta. Desde el gran titular de portada hasta cualquier detalle noticioso de segundo orden, por nimio que parezca, allí puede olerse la presencia de Pedro Jota. Pedro Jota interviene absolutamente en todo. En la redacción de El Mundo se dice que le gusta tirar los córners… y lanzarse a rematarlos.

Un día el director pide a la periodista Lucía Méndez que escriba el editorial principal del diario. Méndez presenta el texto a Pedro Jota a eso de las 8:30 de la noche. Este se sienta a su mesa y lo lee cuidadosamente, con un sempiterno bolígrafo azul en ristre. Y una media hora después, cuando se lo devuelve, está lleno de correcciones azules. ¡Nada menos que trece en un texto de menos de quinientas palabras! Méndez hace las correspondientes correcciones y ahí tenemos el nuevo texto que vuelve a la mesa de Pedro Jota. Y otra vez Pedro Jota metiendo pluma con nuevas correcciones.

Jefes como Pedro Jota, si no muchos, sí que hay algunos en empresas de todo tipo. Depende de cómo tengamos el día, podemos sentirlo como una bendición (¡hay que ver lo afortunados que somos por todo lo que aprendemos con este hombre!) o como una inmensa putada (¡vaya jefe tocapelotas que nos ha tocado! ¡a ver si se toma unas buenas vacaciones y nos deja hacer nuestro trabajo en paz!). En cualquiera de los casos, es lo que hay. Tenemos que convivir con él y lo único que podemos hacer es aprender a sobrellevarlo con pequeños trucos… como los que precisamente aplican, a manera de pequeño exorcismo, en el diario El Mundo.

Leemos en el libro mencionado: “Hay en la redacción de El Mundo quien cree que es conveniente introducir en los textos que se le presentan para su aprobación algún error o incorrección para que Pedro Jota pueda utilizar su bolígrafo azúl”. “Si no corrige, no se queda tranquilo”, apostilla John Muller (uno de los históricos del periódico).

¡Sencillamente genial! ¡Torear a nuestro jefe siempre causa un placer especial! El jefe omnipresente suele ser un personaje superexigente, que parece que sólo vive para el trabajo y que, de manera obsesivo-compulsiva, quiere conocer hasta el último detalle, por pequeño que sea, de todo cuanto se cuece en la empresa. Más de una vez, sin aviso previo, sentirás su aliento sobre tu cogote mirando por encima de tu hombro lo que escribes en el ordenador, con lo que el sobresalto que te llevas puede ser de infarto. Es el Gran Hermano que todo lo ve, que fiscaliza hasta tus últimos movimientos y que nos hace comprender lo que sentía el personaje interpretado por Jim Carrey en ‘El show de Truman’. O los sufrimientos de Frodo, el prota de ‘El Señor de los Anillos’, al sentirse vigilado en la distancia por el ojo del malvado Saruman.

Y te aseguramos que sí, que estos personajes existen y que, si no sabes lidiarlos, pueden hacer que tu vida laboral se convierta en un infierno. Menos mal que nos tienes a nosotros. Suerte que te has gastado un dinerito (¡muy bien gastado, por cierto! ¡recomiéndanos!) en este revelador libro que tienes ahora entre tus manos. Muchas gracias por los derechos de autor que nos corresponden. Nuestras familias te lo agradecen.

Pero a lo que íbamos. ¡Los chicos de El Mundo nos han dado el antídoto mágico contra los jefes omipresentes! Con este remedio, se acabó el sufrimiento y nuestra vida laboral será mucho más fácil y placentera. Si trabajas para un tocapelotas para quien el trabajo nunca está perfecto al cien por cien, te recomendamos la POSTURA DEL BOLI AZUL DE PEDRO JOTA.

Eres consciente de que tu trabajo está impecable, que para eso sabes muy bien lo que te traes entre manos y le has dedicado al mismo muchas horas. Pero imagínate que ahí, delante de ti, tienes a tu jefe amenzándote… ¡CON SU BOLÍGRAFO AZUL! Ese tío, que apenas conoce de qué va en realidad tu proyecto y apenas ha dedicado tiempo a pensar en él, se cree con todo el derecho del mundo a opinar y va a querer meter sus zarpas y dejar su impronta con el falaz argumento de que se puede mejorar, que para eso él es el jefe y también tiene que justificar su sueldo.

Pues bien, antes de que quiera meter mano a un aspecto sustancial de tu trabajo, de que literalmente lo destroce por puro capricho, tienes que ser mucho más inteligente que él. Introduce a conciencia algún pequeño error, pero QUE SEA MUY VISIBLE (¡pónselo fácil!). Tu jefe lo detectará de inmediato (de eso se trata), sacará su boli azul, introducirá su pequeña aportación y se quedará contento. ¡Misión cumplida! El tocapelotas ya está satisfecho y tu trabajo no ha sufrido ningún daño importante. Así de fácil.

Ahora ya sabes cómo actuar con estos personajes. Muy sencillo. ¡Es como echarle un hueso a tu perro para se entretenga y no te moleste mientras tú te ocupas de lo que es realmente importante! Eso sí, si tu jefe no responde a este perfil, pero conoces a alguien que sí padece situaciones como estos, sé un tío (o una tía) enrollao (o enrollá) y ve corriendo a contarle la POSTURA DEL BOLI DE PEDRO JOTA. Seguro que te lo agradecerá”.

Más información: http://laempresasegunelkamasutra.wordpress.com

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