Blog de Periodismo Creativo

Ideas y tendencias para una profesión más innovadora y menos rutinaria. ¡Periodismo de Pata Negra!

PERIODISTAS QUE DESTROZAN EL LENGUAJE

Posted by Fernando Montero en mayo 24, 2009

isaiaslafuente[1]El periodista de la cadena SER Isaías Lafuente (en la foto) ha publicado en la revista QUO un artículo sobre las barbaridades linguísticas y estilísticas en las que muchas veces incurren los periodistas. Este es un extracto del mismo:

“Los periodistas nos hemos echado de manera acrítica en los brazos de los eufemismos y pleonasmos más variados. Los economistas inventan giros como “crecimiento negativo” y “ajuste de plantilla” para evitar decir que las cuentas han entrado en recesión y las plantillas en procesos de despido; los periodistas asumimos este torcido léxico como si fuera una verdad divina, y lo difundimos con el afán de informar, cuando en realidad solo estamos contribuyendo a camuflar la realidad. ¿Por qué bautizamos algunas estafas como procesos de “contabilidad creativa” y denominamos a algunas artimañas de trileros procesos de “ingeniería financiera”? ¿Y por qué tardamos meses en traducir las hipotecas subprime y llamarlas por su nombre: hipotecas de alto riesgo, o hipotecas basura?

Pero la importación no solo se produce desde el ámbito económico. Cualquier colectivo que se precie elabora su jerga y la difunde a través de los medios, cuyos profesionales acaban asumiéndola. Los portavoces del SAMUR, un servicio de Protección Civil de la Comunidad de Madrid (pero imagino que este mal se extiende a otros territorios), suelen hablar en sus informes de víctimas que presentaban “heridas incompatibles con la vida”, que es lo que toda la vida hemos llamado heridas mortales. Y más de una vez hemos oído que cuando llegaron sus efectivos al lugar de un accidente se encontraron con una persona “fallecida, sin posibilidad de reanimación”, que es lo frecuente si exceptuamos el episodio bíblico de Lázaro. Los cadáveres van desapareciendo de las crónicas de sucesos, y ya solo hay “cuerpos sin vida”. Y no es extraño que el eufemismo derive en el absurdo, hasta hablar de “cadáveres sin vida”, que ya es para morirse.

Adjetivos y adverbios absurdos

Pero no son los cadáveres los únicos arrinconados en la morgue del idioma. En España, por ejemplo, ya no llueve ni nieva como antes; ahora “caen precipitaciones en forma de lluvia o de nieve”. Tampoco hace mal tiempo, sino una “climatología adversa”. Y los programas de radio y televisión, y las sesiones parlamentarias ya no comienzan ni se inician; ahora solo arrancan.

Con los pleonasmos que manejamos a diario podríamos escribir un libro. Como si las palabras no tuvieran fuerza por sí mismas, nos empeñamos en sumar adjetivos y adverbios superfluos que nada pueden añadir al significado de la palabra que intentamos apuntalar porque, sencillamente, ya está grabado en su ADN. El paradigma (algún redundante dirá “ejemplo paradigmático”) es el de “persona humana”. Pero la lista es infinita. Así, cuando hablamos de una cojera ostensible, del nexo de unión, de la intimidad privada, de cooperación mutua, de favoritos a priori, de la parte integrante de algo, de la prensa escrita, de una riada de agua, de una masacre humana, de una sorpresa inesperada o de un túnel subterráneo, rozamos el absurdo y dejamos en evidencia nuestras carencias.

En las retransmisiones deportivas es frecuente escuchar que un jugador “avanza hacia adelante” o “retrasa la pelota atrás”, como si fuera posible realizar cualquiera de estas dos acciones de otra forma. También se ha convertido en habitual que nos cuenten que un futbolista se ha lesionado en “su” tobillo izquierdo, y que Rafael Nadal tiene problemas con “su” rodilla derecha, como si fuera posible lesionarse en el cuerpo de otros. Por la ley de la compensación, estos apéndices innecesarios se compensan con mutilaciones monumentales, co¬mo cuando nos cuentan que un jugador lanza una falta “con pierna izquierda”, devorando los artículos hasta convertirlos en especies en peligro de extinción. Y lo peor es que este tipo de construcciones se extiende; por eso, ya nadie pone en duda que el portero de un equipo de fútbol está “bajo los palos”, cuando solo está debajo de un palo, el larguero”.

Para leer el artículo íntegro pincha aquí.

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